Cómo recuperar la ilusión: 10 consejos esenciales

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No puedes vivir sin ilusiones. Cuando no hay ilusión por vivir debes reaccionar. Si estás atravesando una mala etapa o te encuentras sin ilusión por la vida, echa un vistazo a estos 10 consejos básicos sobre cómo recuperar la ilusión, especialmente en una mala etapa.

La ilusión por vivir te hace reaccionar en los momentos difíciles, te ayuda a recuperar la esperanza. Es un sentimiento que te ayuda cuando estás apático, y te ayuda a encontrar la energía necesaria para superar las adversidades.

Cuando se ha perdido la ilusión por todo la clave está en saber reaccionar. Lo esencial no es lo que te pasa, sino lo que piensas en cada momento, la actitud que adoptas para afrontar los momentos tristes y dolorosos. Puede ser una ruptura sentimental, la muerte de un ser querido o que las cosas no te salgan bien en la vida, pero todo se puede superar.

¿Qué ha ocurrido para que tanta gente haya perdido la ilusión por todo? ¿cómo podemos aprender a sentir ilusión por la vida? Un buen comienzo es darte autoinstrucciones positivas que te refuercen y transmitan ilusión. El cerebro se cree tus pensamientos. Por eso hay personas distintas que ante un mismo hecho experimentan emociones diferentes.

Algunas personas ven ante las crisis oportunidades, otras se sienten desgraciadas, otras son indiferentes…la clave está en aprender a pensar adecuadamente. Toma nota de estos 10 consejos para comenzar a cambiar tu ilusión.

10 Consejos esenciales para recuperar la ilusión

A lo largo de la vida desarrollas una serie de hábitos y esquemas mentales que pueden ser nocivos para tu salud mental. Si a menudo te martirizas y focalizas tu vida en los problemas, pensando en el pasado y en el futuro sin vivir en el presente y con un afán excesivo de perfeccionismo y competitividad, te irás desgastando emocionalmente.

Todos los consejos para recuperar la ilusión tienen una misma finalidad: aprender a razonar bajo un prisma adecuado y adoptar la mejor actitud para afrontar la vida de una manera satisfactoria. Lo que te hace estar mal no son las cosas que pasan, sino lo que piensas respecto de ellas.

1. Desarrolla una actitud positiva

Si cuando tienes una preocupación le das muchas vueltas, provocas un estado mental negativo. Estás fortaleciendo esa preocupación que se automatiza, se vuelve repetitiva y tienes la sensación de que no te la puedes quitar de encima.

No es fácil cambiar el modo de pensar. Estás acostumbrado a cierto tipo de pensamientos y a sus consecuencias debilitantes. Tienes que ser constante y trabajar de forma concienzuda para cambiar de hábito. Requiere ser consciente de tus viejos pensamientos negativos. El primer paso para recuperar la ilusión ante una mala etapa es dejar de pensar en negativo y de hacerte reproches.

Los pesimistas solo se fijan en los obstáculos y no consiguen visualizar situaciones de éxito. Eso les deja sin fuerzas y los debilita. Empieza a cambiar tu enfoque, y date mensajes positivos. Igual que tienes libertad para escoger la felicidad también lo eres para elegir una conducta autorrealizante en lugar de autoderrotante.

A lo largo de la vida has aprendido que son las circunstancias o la gente la que te hace infeliz, pero no es así. Eres tú el responsable de tus desgracias, porque son tus pensamientos respecto a las personas y las cosas las que te hacen infeliz.

Las personas no vemos las cosas tal y como son, sino como las percibimos. La actitud con la que vivas tu vida determinará el éxito o fracaso de tus acciones. Aprende a ser más feliz a través de un cambio de prisma en tu vida. 

No se trata de engañarte ni de negar la realidad. La clave está en enfrentarte a ella con el convencimiento de que puedes superar las dificultades. Asume que los problemas existen, pero afróntalos con la fuerza de superarlos.

Los sentimientos no son simples emociones que suceden, son reacciones que eliges tener. Si eres dueño de tus propias emociones, si las controlas, no tendrás que escoger reacciones de autoderrota.

Cómo tener más ilusión saliendo del círculo vicioso del pensamiento negativo

Aunque esté muy interiorizado, el pesimismo se puede vencer con actitud. Para ello es importante que te convenzas de que se puede lograr, que efectúes los cambios oportunos y finalmente que entrenes. Los logros se consiguen a través de pequeñas pero importantes acciones.

  • Debes visualizar el éxito y el positivismo.
  • Autorefuerzos positivos. Por ejemplo, a través de un autohalago, un premio, diciendo lo mucho que vales.
  • Autorrefuerzos negativos. Elimina aquello que te desagrada y de lo que puedes prescindir.
  • Confronta tus pensamientos negativos. Utiliza el diálogo socrático: ¿qué ganas pensando de esa manera? (seguramente agobio, malestar, nerviosismo…). ¿Puedes verlo de otra forma distinta? (relativizando la importancia, pensando en positivo)

2. Quiérete a ti mismo

No se puede tener ilusión en una mala etapa sin quererse a uno mismo. No podrás amar a los demás de manera sana si no te amas primero a ti mismo. Cuando hayas reconocido lo que vales y lo bueno que eres no tendrás necesidad de que los demás apoyen y refuercen tu valor.

Si tu ser no vale nada, si no te amas, entonces es imposible dar. Porque, si no vales nada ¿qué valor tendría tu amor? El estar enamorado, el poder dar y recibir, empiezan por un ser que es capaz de amarse totalmente a sí mismo.

Así que, en vez de infravalorarte y odiarte, trata de tener sentimientos positivos. Que la equivocación o el error te sirvan de lección. Haz el propósito de no repetirlos pero no lo asocies con tu autoestima o autovaloración.

Consejos para recuperar la ilusión queriéndote más

  • Para aprender a amarte debes aprender a controlar tu mente. Debes ser muy consciente de cuando te comportas de una manera autodestructiva. La próxima vez que estés enviándote mensajes negativos, debe sonar una alarma en tu cabeza, páralo de golpe. Piensa que la próxima vez evitarás hacer eso que has estado haciendo toda tu vida.
  • A partir de ahora imagina que hay una persona que te va a acompañar a lo largo de tu vida, que te acepta tal y como eres, que te anima a seguir, que no te juzga, pero te dice las cosas que puedes mejorar y te da una nueva oportunidad. Te comunica las cosas de forma positiva y constructiva, te expresa con respeto sus emociones e intenta comprender las tuyas, y te ayuda a dar respuestas analíticas y útiles durante los acontecimientos diarios. Esa persona, debes ser tu mismo a través de tu diálogo interior, como tu «Pepito Grillo».
  • Aprende a desarrollar tu autoestima, a través de pequeños gestos cotidianos: elimina la envidia reconociéndola como una manera de rebajarte a ti mismo, ya que te estás comparando con otro y haciendo a esa persona más importante; acepta los cumplidos  con un «muchas gracias» en vez de dudar de la sinceridad de los mismos o restarle importancia y deja de valorar tu valía en función de tu actuación.
  • Elógiate a ti mismo, dedica tiempo a lo largo del día a valorar positivamente a tu persona (ojo, sin altanería ni narcisismo, ya que quien realmente se siente bien no necesita presumir de ello).

3. Elimina las emociones negativas

Una persona frustrada, iracunda, enfadada, difícilmente podrá sentir ilusión por la vida. Puede que pienses que a veces merece la pena sentir rabia, hostilidad o timidez, pero si estos sentimientos te impiden tener ilusión o movilizarte para tener más felicidad, debes tratar de eliminarlas de tu vida.

Una emoción negativa que sin duda debes eliminar son los lamentos. Es tiempo malgastado que te impide vivir de forma positiva y eficiente. La ira también debes alejarla de tu vida. No tiene compensaciones ni retribuciones psicológicas. Es un mal hábito que únicamente conlleva enfado y momentos desagradables.

Analiza lo que estás pensando. ¿Realmente te ayuda la ira en esa situación?. Respira profundamente, auséntate un minuto y piensa «no voy a desgastarme emocionalmente, no es el momento, no voy a entrar al trapo, puedo controlar los síntomas», y decide la conducta que vas a tener cuando regreses tras el minuto.

 La felicidad implica no protestar por lo que no tiene remedio o por lo que no hay nada que hacer, únicamente aceptarlo. Y si se puedes cambiar algo, focalizate en solucionarlo y no en quejarte. La protesta y la queja son el refugio de la gente que no confía en sí misma.

No se trata de guardarte la ira dentro y no exteriorizarla, sino de no sentirla. Debes evitar que las ideas y comportamientos de otros tengan el poder de perturbarte.  Acepta que los demás no serán como quieres que sean todo el tiempo. Ten conciencia de que todas las cosas en las que crees serán desaprobadas por lo menos por el 50% de la gente el 50% del tiempo. Si esperas que la gente esté en desacuerdo, verás que no escoges la ira.

Consejos para tener más ilusión eliminando pensamientos negativos

Recuerda que el cerebro se «cree» nuestros pensamientos. Si te esfuerzas por pensar en positivo, estás potenciando las posibilidades de sentirte bien. Algunas técnicas eficaces para eliminar los pensamientos y emociones negativas son «la parada de pensamiento», las «autoinstrucciones» y el «mindfulness».

  • La parada de pensamiento consiste en detectar cuando te estás dejando llevar por pensamientos negativos y frenarlos y cambiarlos por otros positivos.
  • Las autoinstrucciones son un diálogo interno para guiarte en lo que quieres hacer, decir, planear o pensar.
  • A través del mindfulness te localizas en el momento presente redirigiéndola tus pensamientos hacia aquello que te aleja de los malos pensamientos.

4. Desarrolla el sentido del humor

Quizás te tomas la vida demasiado en serio. Una de las características más acusadas de la gente sana es su sentido del humor sin hostilidad. Hay que reírse por el mero placer de la risa. Sin lugar a dudas es uno de los factores en que más insisten los psicólogos para recuperar la ilusión por la vida. El humor es crucial, te ayuda a superar dificultades, a encontrar soluciones y a desarrollar tu lado creativo.

El humor te ayuda a vivir la vida con intensidad y disfrutar de cada momento. Es uno de los pilares de la inteligencia emocional. El humor enamora, impacta, entusiasma e ilusiona, reparte alegría y genera felicidad.

Intenta enfocar la vida con más alegría, ríete un poco más. La clave del humor es la sorpresa, la incongruencia, la ocurrencia. Cuando empieces a ponerte demasiado serio y sensato, recuérdate que no tienes más tiempo que este. Aprende a desarrollar el sentido del humor para vivir con más ilusión. Si puedes elegir la forma en que percibes la vida, puedes reírte de casi todo.

Consejos para recuperar la ilusión mediante el sentido del humor

  • Lleva un registro diario de situaciones divertidas. Se trata de prestar atención, intentar focalizarte en ello.
  • Limita al máximo las situaciones que te generan experiencias negativas.
  • Implícate en actividades que te hagan reír.
  • No pienses más de 10 segundos en algo que te enfada. No merece la pena vivir la vida como si fuera un drama.

5. Desarrollar tu Resiliencia 

Cómo recuperar la ilusión va mucho más allá de las circunstancias que nos rodean. Más tarde o temprano, todas las personas nos enfrentamos a situaciones adversas. Ante las adversidades podemos hundirnos o reaccionar.

Percibe las crisis como una oportunidad de cambio. Pero también asume que hay una parte de dolor y sufrimiento que tienes que aceptar. La resiliencia es una esperanza en poder superar las dificultades y volverte más fuerte. Se logra a través del optimismo, el sentido del humor, la actividad física, actividades placenteras o la paciencia.

Los factores de no resiliencia o de resiliencia negativa son la victimización, el negativismo, quedarse bloqueado sin hacer nada, los pensamientos improductivos como «soy un desastre, todo me pasa a mí, no valgo para nada…».

6. No vivas en el pasado

Una de las emociones más inútiles y negativas que existen es la culpabilidad. Demasiado a menudo vives anclado a recuerdos del pasado que te desgastan emocionalmente y que te generan sentimientos negativos. Empieza a mirar al pasado como algo que jamás podrá modificarse, así que se acabó.

Puedes pasarte el resto de tus días lamentándote por algo que hiciste y nada de eso va a cambiar lo sucedido, es una pérdida de tiempo.

A partir de ahora, en lugar de sentir culpa por las cosas que hiciste o no hiciste en el pasado, considéralas como aprendizajes de vida para hacer las cosas mejor en el futuro. Abandona la idea repetitiva de culpa en tu cabeza porque no aporta nada constructivo. Vive el presente y deja que el pasado te deje de atormentar.

7. No vivas en el futuro

Puedes pasarte la vida entera preocupado por el futuro, pero por mucho que te preocupes, no cambiarás nada. Pero no confundas la preocupación inmovilizante por el futuro con hacer planes para el futuro. Si tienes un plan para el futuro y tu actividad del momento presente puede contribuir a que ese futuro sea mejor esto no es preocupación.

Tanto la culpa como la preocupación son dos conductas autoanulantes que únicamente varían en un sentido temporal. La culpa está enfocada en el pasado mientras que la preocupación lo está en el futuro.

No vivir en el futuro significa que tu preocupación por el futuro no te bloquee para vivir el presente. Me refiero a esas preocupaciones por las cuales no tienes ningún control, o son imposibles de predecir (guerras, enfermedades, accidentes…). No puedes vivir preocupado por si pierdes el trabajo, por si le pasará algo a tus hijos, por no saber lo que va a pasar…nuestra cultura da más importancia a la preocupación que a la acción.

8. Vive en el presente

Empieza a ver tus momentos presentes como un tiempo para vivir en lugar de obsesionarte con el pasado o con e futuro. El mejor antídoto contra la preocupación es la acción. Si vives en el presente empezarás a recuperar la ilusión perdida ante acontecimientos complicados de la vida.

Rompe con aquello del pasado que no te gusta, y no te aferres a tus ideas de «yo soy así…». Sustitúyelos por frases como «hasta ahora había escogido ser así», y decide quién quieres ser a partir de ahora. No tienes que vivir de lo que eras en el pasado, siempre podemos cambiar a mejor. El futuro lo decides tú.

Tú eres lo que eliges ser hoy día, no lo que antes elegiste ser.

Vive la vida que desees y haz las cosas porque te apetezcan, no porque haya que hacerlas de determinada manera. Ábrete a nuevas y estimulantes experiencias. Hazte esta pregunta, «¿has vivido realmente 10.000 días o has vivido un día 10.000 veces»? A partir de ahora explora nuevas experiencias, atrévete a hacer cosas nuevas que te motiven.

9. Abandona el perfeccionismo

Si quieres tener ilusión por la vida no puedes ir por la vida con la neurosis de «si no lo hago bien, no lo hago» porque te impedirá enfrentarte a actividades placentera  por el hecho de no dominarlas. La perfección es paralizante. Nada falla tanto como el éxito, porque no aprendemos nada de él. Lo único que nos sirve para aprender algo es el fracaso.

Perfección quiere decir inmovilidad y frustración. Si tienes cánones de perfección para ti mismo, sufrirás más de la cuenta por cosas que no están justificadas. Sé benevolente contigo mismo y no te exijas siempre el máximo, disfruta por el mero placer de hacer sin necesidad de hacerlo perfecto.

El hacer es más importante que el triunfar. No confundas tu valor por tu desempeño en una determinada actividad. A partir de ahora, empieza a arriesgar y hacer cosas que te saquen de la rutina. Deja de sentirte obligado a tener un motivo para hacer todo lo que haces. Lo desconocido es el lugar donde se produce el crecimiento.

10. Guía tu vida por Objetivos

Si careces de objetivos claros en la vida, tendrás más probabilidades de sufrir emocionalmente, pues tus conductas serán consecuencia de tus emociones y no de tus decisiones. Dirige tu actividad hacia aquello que quieres conseguir. Esto te generará satisfacción y autoestima, mayor confianza y estarás más ilusionado para actuar en lo que consideres importante.

Para lograrlo tienes que planificar. Anota en una libreta las áreas de tu vida que consideres más significativas: familia, trabajo, estudios, amistades, salud, ocio, etc. A continuación establece 3 objetivos en cada una de ellas. Por ejemplo, en el ámbito familiar los 3 objetivos podrían ser: dedicar más tiempo a estar con mis padres, facilitar la comunicación de pareja o ser más asertivo-simpático con mis hermanos.

En cada objetivo tienes que anotar los pasos que vas a dar para lograrlo y escribir con qué recursos cuentas. Por ejemplo, para dedicar más tiempo a tus padres, los pasos serían: reservar un tiempo diario para hablar con ellos. Y los recursos, tres horas semanales todos los sábados.

Los objetivos que establezcas deben de ser a corto, medio y largo plazo, dividiendo los objetivos en pequeños pasos. Los objetivos tienen que ser realistas, depender de ti y ser concretos y medibles. Tienen que ser un reto positivo y motivador.

Recuperar la ilusión

Encontrar ilusión para cambiar puede ser algo que dices que te interesa hacer, pero a menudo tu comportamiento demuestra lo contrario. Es difícil cambiar. La mayoría de gente no lleva a cabo ese proceso porque eliminar esos pensamientos que sirven de apoyo a los sentimientos y comportamiento autolimitantes es un duro trabajo. Pero el lograrlo merece realmente la pena.

El hacerlo significa dejar de lado determinados pensamientos autolimitantes generalizados. Si vives cada momento de la vida aprovechando al máximo sus posibilidades, entonces eres una persona inteligente.


Autor: Javier Corrales Ciganda. Licenciado en Psicología por la Universidad Universidad Miguel Hernández (UMH).

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