Cómo superar la envidia de forma práctica y efectiva

La envidia es un problema emocional que ocurre con mucha frecuencia pero del que se habla muy poco. Afecta a diario a millones de personas, y el problema se agrava cuando ese sentimiento, ese estado emocional lo llevas contigo demasiado tiempo.

En el post de hoy quiero comentarte cómo superar la envidia de manera práctica y efectiva.

La envidia está muy ligada a la autoestima. Te obliga a compararte continuamente con los demás, o mejor dicho, con lo que no te gusta de tu vida y con la imagen distorsionada y superficial de las vidas de los demás. De esta comparación obsesiva salimos inevitablemente degradados, frustrados, derrotados. Pero la envidia se puede vencer, o mejor dicho, se puede poner a nuestro servicio…

¿Qué es la envidia?

Para derrotar a tu enemigo, primero debes conocerlo. Las principales teorías señalan que la envidia surge de un conjunto de emociones negativas como el odio, el rencor o la ira fruto de una baja autoestima. Estas teorías indican que, para poder superar la envidia, lo que debemos hacer es identificar exactamente qué emociones son las que sentimos y trabajar separadamente con cada una de ellas.

Existen otras definiciones como la del bioquímico y experto monje budista Matthieu Ricard (hijo del renombrado filósofo francés Jean-François Revel), una eminencia en el campo del estudio de las emociones, que la define como la incapacidad de disfrutar de la felicidad ajena, y esto va totalmente en contra de nuestra misión.

En el ensayo “Humano, demasiado humano“, Nietzsche afirma que la envidia es el fruto de un deseo que no se puede satisfacer.

¿Y cómo reacciona el envidioso cuando no puede satisfacer sus deseos? Pues criticando a quien lo haya conseguido. En definitiva, la habitual historia de “la zorra y las uvas”.

La envidia, al igual que ya vimos en el caso de la procrastinación, es otro mecanismo de defensa puesto en marcha por tu mente. La evaluación “envidiosa” sobre lo que hacen los demás es una forma de autengaño utilizado por nuestra mente para mantener nuestro ego.

La mejor (y más práctica) forma de entender la envidia y lo mucho que puede arruinarte la vida es conocer la psicología del envidioso.

Psicología del envidioso

Seguro que a lo largo de tu vida has conocido a más de un envidioso patológico. Seguramente más de una mañana te lo has encontrado incluso en el espejo al levantarte de la cama.

Pasa los días escarbando en lo que otros tienen y él no puede tener. La insatisfacción perenne es el sentimiento que infesta su mente. El éxito de otros hace que se pudra de ira y resentimiento. Tiene poco interés en sus propios objetivos; sólo los objetivos de los demás le interesan.

En resumen, sus objetivos nunca tienen un valor intrínseco; su valor siempre proviene de la comparación con los objetivos de los demás. Así se observa por ejemplo en la frase del escritor norteamericano Gore Vidal:

“No es suficiente tener éxito. Otros deben fallar”. Gore Vidal

La verdad es que detrás de este rencor se esconde una persona con muy baja autoestima, alguien que tiene odio hacia los demás como expresión de un problema consigo mismo, que se siente frustrado e insuficiente. Si quieres frases que realmente te inspiren de recomiendo echar un vistazo a la sección de frases de motivación personal (serás mucho más feliz, créeme).

Seguro que en algún momento de tu vida has experimentado envidia en determinados momentos y ante determinadas situaciones. En cualquier caso, esto no quiere decir que seas una persona que busca el mal de los demás o que te alimentas de sus derrotas… pero, poco o mucho, esa envidia se puede convertir en una fuente de frustración. ¿Cómo podemos superar este sentimiento dañino?

Envidia Sana

Como expone de forma brillante el manual “Terapia de los celos y la envidia“, no existe únicamente una envidia tóxica. El ser humano también es capaz de sentir envidia de una forma sana, que podríamos denominar envidia de admiración. Esta forma de envidia puede resultar positiva si es con un grado adecuado, e incluso puede ser un verdadero catalizador de nuestro éxito.

El secreto no es, por lo tanto, sentir envidia por el éxito de los demás, sino más bien aprovechar ese sentimiento para inspirarnos e ir a por nuestros sueños. La sana envidia no desea el fracaso de los demás, al contrario, su mantra es: “si él ha tenido éxito, yo también puedo tenerlo“.

Pero para vencer la envidia negativa, no basta con cambiar la actitud mental: se necesita un empujoncito extra, un empujón que ya os he repetido como un mantra a todos los lectores de Revolución Personal a lo largo y ancho de este blog… pasar a la acción.

Cómo superar la envidia

La mayoría de los efectos negativos de la envidia vienen de sueños y aspiraciones frustrados. Sueñas, te desengañas, te haces ilusiones de vida, y luego chocas muchas veces con la cruda realidad. Mientras te recuperas del dolor y de las frustraciones, para salvaguardar tu ego sientes envidia del éxito de los demás y empiezas a sentir esa dinámica mental negativa que es el la envida tóxica.

Para superar la envidia, tienes que asumir la plena responsabilidad de los resultados que hes logrado hasta ahora.

Sólo así recuperarás el control de tu vida. Sólo así dejarás de preocuparte por lo que reciben los demás y te centrarás en lo que quieres conseguir tú mismo, y por ti mismo. Sólo de esta forma serás realmente libre y te podrás sentir plenamente realizado.

Entonces, ¿me estás sugiriendo que deje de soñar? ¿Conformarme con lo que tengo y continuar mi camino con la mirada baja? Buah… ¡qué gran motivador eres! ¡Qué grande la ayuda de este blog”

Ir en busca de tus sueños y aspirar a conseguir objetivos ambiciosos puede ser una fuente inagotable de energía, pero para que el agua de esa fuente no se envenene, tienes que aprender a tener los pies en la tierra; debes aprender a trabajar duro, con la actitud adecuada, a dejar de procrastinar.

Sí, pero… ¿cómo?

Actuar sin una dirección sólo para mantenerte ocupado no es, evidentemente, la solución. La primera acción real y necesaria que tienes que acometer para superar la envidia e ir realmente con posibilidades en la busca y realización de tus sueños (sin importarte un carajo el resultado de los demás) es la asunción plena y completa de la responsabilidad.

No es la primera vez que te lo cuento, pero esta lección puede marcar una verdadera diferencia. Responsabilidad significa literalmente: la capacidad de responder. El envidioso atribuye la responsabilidad de su propia situación a los demás, a los acontecimientos y a la desgracia, privándose de la “capacidad de respuesta“.

Ahora elige: puedes seguir llorando, atacar al mundo y sentir envidia de los demás. O puedes decidir concentrarte en lo que puedes controlar, y finalmente darte cuenta de que, tanto en lo bueno como en lo malo, tú eres el único artífice de tu vida.


Autor: Javier Corrales Ciganda. Licenciado en Psicología por la Universidad Universidad Miguel Hernández (UMH).

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