Cómo hacerse respetar: 4 consejos basados en estudios científicos

hacerse respetar
“una persona pierde su verdadera sustancia de la misma manera que un árbol se destruye con un hacha. Al igual que un árbol la mente no puede conservar su belleza y continuar viviendo si se la tala día tras día” Mencio, S.IV AC

Todos experimentamos en algún momento de nuestra vida situaciones en donde nos faltan al respeto. Las técnicas para hacerte  respetar ante un hombre, sea tu jefe,  el cajero del super, por tus compañeros de trabajo o por tu pareja son siempre las mismas. 

Consejos para hacerte respetar

1. Pon límites y hazte respetar

Es prácticamente imposible que llegues a la realización personal si no sabes establecer unos límites claros y firmes. Todos respetamos a las personas que los establecen. Eso quiere decir determinar hasta dónde pueden llegar los demás en su trato contigo. Amén de protegerte, esos límites te ayudan a sentirte bien contigo mismo.

La mayoría tenemos establecido el límite de no aceptar que nos ataquen o golpeen, sea quien sea el agresor. Aun así, hay personas que mantienen relaciones abusivas. Esas personas son incapaces de establecer un límite fundamental. Empieza por identificar y establecer unos límites claros.

Una vez establecidos te das cuenta de que la gente no te levanta la voz. Trata de expandirlos algo más de modo que los demás no te abrumen con críticas improcedentes que tú no has pedido o con bromas a tus expensas. Aun si estos comentarios se hacen por diversión, no son nada divertidos. Son dañinos, y por supuesto nada aceptables. Los comentarios despectivos te disminuyen, consumen tu energía y reducen tu capacidad de atraer aquello que deseas en la vida. ¡No los permitas!

Supongamos que en tu caso tienes establecido ese límite y que nadie te maltrata, pero ¿qué haces cuando alguien te falta el respeto o te levanta la voz? ¿Qué pasa si alguien se comporta de forma irrespetuosa o arrogante?

No permitas que otros utilicen expresiones o formas de voz arrogante o burlona. Esto es: “A nadie le está permitido ni nadie debe levantarme la voz”. No se lo permitas a tu jefe ni por supuesto a tu pareja. Pero, ¿cómo poner claros los límites al resto?

2. Hazte respetar con elegancia

A continuación te presento un sencillo modelo de comunicación en 4 pasos de la Coach University que te ayudará a protegerte de comentarios desagradables. Cada vez que una persona te hiera o te moleste es porque tú se lo permites.

He aquí cómo frenar ese tipo de conductas de una manera efectiva y elegante.

1. Informar: Cuando alguien se pasa de la raya no puedes quedarte callado. Debes utilizar un tono de voz firme pero no emocional. Deja claro que no te ha gustado la forma en que se ha dirigido a ti pero sin mostrar enfado o una carga emocional.

La primera reacción debe ser informativa. Que sepa que no te ha gustado. Puede ser algo así como: “¿te das cuenta de que estás gritando?”

2. Pedir: Si la persona mantuviese su tono irrespetuoso dile que no vas a permitir que continúe. Pasamos de informar a pedir que no continúe. Ejemplo, “por favor, deja de gritarme”. Si la persona todavía continuase, entonces pasas al tercer punto.

3. Exigir o insistir: “Insisto en que dejes de gritarme ahora mismo”. Si esa persona continua con los comentarios y hay más gente alrededor, espera al momento oportuno, una vez termine la conversación, y dile que quieres hablar con ella a solas un momento.  Inmediatamente reitera que no estás dispuesto a que persista su actitud.

4. Irse: Las personas que te quieran de verdad respetarán tus límites. En cualquier caso si la conducta persistiera, sin entrar en la discusión ni responder de mala manera “no puedo continuar con esta conversación si sigues gritándome. Me voy.”.

La clave reside en mantener un tono neutro y estado de serenidad, seriedad y calma. Recuerda que estás informando a la otra persona.

Nadie puede hacerte sentir inferior si tú no se lo permites”
Eleanor Roosevelt

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3. Se más altruista.

Si bien es cierto que muchas veces la gente más arrogante se hace respetar, en realidad las personas más admiradas (en el deporte, en el trabajo, en la investigación, en los negocios, etc.), tienen casi toda una característica en común: el altruismo.

Este descubrimiento contra-intuitivo lo hizo el Prof. Adam Grant, autor de “Dar y RecibirEn el curso de sus estudios Grant identifica 3 estilos de interacción personal:

Los Altruistas: Son los que tienden a dar más de lo que reciben.

Los Egoístas. Son aquellos que tratan de acaparar de los demás tanto como sea posible, dando lo mínimo necesario.

Los Neutros: Es decir, la mayoría de personas, que dan y obtienen por igual.

Los altruistas son sin duda la categoría más respetada tanto en el ámbito laboral como en el personal. Hasta aquí todo es comprensible y lógico. Lo que sorprende es que, de acuerdo con el estudio de Grant, esta categoría de personas están masivamente presentes en los rangos más altos de las empresas y de las organizaciones. 

Es decir, que al final el tiempo pone a cada uno en su lugar y estas personas reciben de los demás muchos más premios que el resto. Sin embargo, hay un pequeño problema….

Altruistas sí, tontos, ¡no!

En su investigación, Grant descubrió que la categoría de altruistas también es la que predomina en la “parte inferior de la clasificación”. Es decir, el grupo de personas que tienen salarios medios más bajos que otros no recibe ascensos y así sucesivamente.

¿Esto qué significa?!

Si bien es cierto que dar nos ayuda a ganar el respeto de los demás, también es cierto que algunas personas son demasiado altruistas, y terminan siendo utilizados y explotados por la categoría de egoístas.

En resumen, altruista sí, imbéciles, no.

A este respecto, creo que el discurso del león de Christopher Walken es muy oportuno! 😉

En resumen, ¿cuál es el secreto de ser respetado por los demás?!

4. Hacerse respetar: la importancia de la asertividad

¿Recuerdas cuando hablamos de conversaciones para causar una buena impresión? se trata de ser asertivos.

Si quieres ser percibido como una persona segura de ti misma, no tienes que comportarte ni demasiado agresiva ni demasiado pasiva, sino con el nivel correcto de asertividad.

En un estudio científico, Amy Cuddy  demuestra cómo ser verdaderamente respetado . Amy  ha sido capaz de encontrar el equilibrio exacto entre estas dos variables:

Amabilidad. Indica el nivel de simpatía,  amistad y afabilidad de una persona. En un extremo tenemos a la gente “fría”, en el otro extremo tenemos a la gente que podemos llamar “cálida”.

Competencia. Esta variable indica el grado de conocimiento de un tema específico. En un extremo tenemos gente “incompetente”, en el otro extremo tenemos gente “competente”.

 Cuddy demuestra que quienes se ganan un mayor respeto tienen un alto grado de bondad (son personas “cálidas”) y un nivel alto de competencia (son personas “competentes”).

Conclusión:

Para ganarte el respeto de los demás tienes 3 opciones:

1. Ser más prepotente o chulesco. Puede funcionar en ciertos contextos, pero corres el riesgo de mosquear o decepcionar a todas las personas queridas a tu alrededor.

2. Se más altruista. Es ciertamente un aspecto que debes desarrollar, siempre y cuando no seas percibido como  “inocentemente bondadoso”.

3. Se ” cálido” y “competente”. Quienes realmente saben cómo ser respetados han encontrado el justo equilibrio entre dos variables: bondad y competencia.

Por lo que respecta al desarrollo de habilidades sociales te recomiendo seguir los 10 consejos de cómo caer bien a la gente.

En cuanto a las dotes de competencia, te recomendaría poner en práctica estos consejos: Potencia tu imagen en el trabajo y estrategias de coaching empresarial. 

El Arte de Hacerse Respetar

Uno de los más famosos filósofos de todos los tiempos, Arthur Schopenhauer (1788-1860), escribió esta excelente obra también llamada «Tratado sobre el honor». En ella el filósofo nos explica toda una serie de recursos idóneos para hacerse respetar.

Para más información haz clic aquí.

Otros libros recomendados para hacerse respetar

Echa un vistazo a estos libros que a ben seguro te ayudarán a desarrollar tus habilidades sociales, tu inteligencia emocional y tu capacidad de respuesta ante situaciones incómodas.

Esperando que la información haya sido de utilidad, me despido hasta la próxima y ¡con un fuerte  abrazo!


Autor: Javier Corrales Ciganda. Licenciado en Psicología por la Universidad Universidad Miguel Hernández (UMH).

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