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Qué es la musicoterpia: un ejemplo práctico

Qué es la musicoterpia: un ejemplo práctico
Somos criaturas musicales de forma innata desde lo más profundo de nuestra naturaleza. Stefan Koelsch.

La música inspira, y la musicoterapia pretende aprovechar sus beneficios, en este caso en el mundo del deporte. En este artículo te explico qué es la musicoterapia y su aplicación práctica.

A lo largo de la Historia  la música ha sido un elemento indispensable en la expresión cultural de la sociedad. Se ha empleado tanto para celebrar festejos, como eventos religiosos e incluso para ir a la guerra. Contribuye sin duda a la conformación identitaria y sociocultural.

Por lo tanto podemos afirmar que la música es un arma muy poderosa que puede servir para formar identidad, inspirar a las personas e incluso mantenerlas en un estado anímico concreto. Si se posee un instrumento tan poderoso que abarca cualquier cultura o civilización, parece inevitable plantearse su uso para optimizar resultados y logros personales en cualquier área.

¿Qué es la musicoterapia y para qué sirve?

Debido a su variado ámbito de aplicación es difícil aportar una única definición, aunque la más comúnmente aceptada es la de Bruscia (1997) que la define como “la musicoterapia es un proceso sistemático de intervención en donde el terapeuta ayuda al cliente a conseguir llegar a la salud, utilizando experiencias musicales y las relaciones que evolucionan por medio de ellas como fuerzas dinámicas de cambio”. Es importante destacar la importancia del concepto “proceso sistemático”, que hace referencia a su carácter estructurado, organizado y con unos objetivos definidos. Por eso no podemos llamar musicoterapia a escuchar música relajante en casa, por muchas emociones positivas que ésta nos produzca.

Es importante destacar que la música se utiliza como elemento relacional entre el cliente y el terapeuta para conseguir unos fines previamente establecidos. Y por último cabe también resaltar que el cambio se genera a partir del uso que hace el terapeuta de esta herramienta. En líneas generales la música se puede utilizar para generar crecimiento y desarrollo personal, no únicamente desde la patología o disfunción. En musicoterapia hay dos grandes tipos de técnicas: unas más activas, entre las que se encuentran por ejemplo la libre improvisación (muy utilizada en clínica) y otras más pasivas como la escucha de música.

Para qué sirve; efectos fisiológicos de la musicoterapia

Se ha comprobado el efecto fisiológico de la música atendiendo únicamente a la actividad cerebral que ésta provoca y se han encontrado cambios en la actividad electroencefalográfica, el riego cerebral y la tomografía por emisión de positrones (Nakamura, Sadato, Oohashi, Nishina, Fuwamoto y Yonekura, 1999). La música se puede emplear tanto para aumentar los ritmos cardíacos y generar energía como para reducirlos. Algunas de las regiones del cerebro implicadas son el estrato ventral, el cerebro medio, el córtex ventromedial y orbitofrontal y la amígdala, las cuales entran en juego en la motivación, la emoción y el arousal (Blood y Zatorre, 2001).

Un estudio de John, Verma y Khanna en 2010 demostró que al introducir estimulación musical con música relajante se reducían los niveles de adrenalina pituitaria hipotalámica. Un ejemplo concreto de musicoterapia aplicada a una mejora en el rendimiento lo observamos en un estudio de Kachanathu, Verma y Khanna en 2012. Este estudio con deportistas de tiro, con 165 tiradores. Se recogieron datos de puntuaciones antes y después de la aplicación de un programa de intervención de 4 semanas. Se compararon 3 grupos: uno en el que se aplicaba un programa de musicoterapia (con música relajante), otro en el que se aplicaba un programa de conciencia plena y otro grupo control. Las mejores puntuaciones se obtuvieron tras la aplicación de musicoterapia.

El hecho de introducir música no solo aumenta las sensaciones positivas sino que minimiza las negativas, como el cansancio, el estrés o la depresión. Una posible explicación es que la música permite que la atención se concentre en aspectos positivos distintos del cansancio u otros sentimientos internos negativos.

Por otro lado hay trabajos que subrayan que existen más altos niveles de cortisol (hormona que facilita la liberación de grandes cantidades de glucosa al torrente sanguíneo para que los músculos cuenten con toda la energía posible con el fin d realizar los esfuerzos necesarios) en deportistas que entrenan con música rápida y disminuye con la lenta (Kimberly, Brownley, McMurray y Hackney, 1995).

Beneficios de la musicoterapia aplicada al deporte

Para que te hagas una idea de cómo seleccionar la música en función de tus objetivos, te voy a mostrar algunos consejos de musicoterapia aplicada al deporte. En un estudio de Karageorghis et al.(2009) se afirma que, si bien la música no puede moderar lo que uno siente durante un ejercicio de alta intensidad, sí puede incidir y provocar cambios en cómo se siente.

Siguiendo a Karageorghis et al. (2006) a la hora de seleccionar una determinada música deben de tenerse en cuenta los siguientes aspectos:

  • La música con claras asociaciones deportivas suele motivar al ejercicio físico, aunque también algunas músicas de series televisivas y canciones relativas a a fuerza y determinación.

  • El idioma, artista y tipo de música debe ir acorde a la edad y nivel sociocultural del oyente..

  • Al seleccionar música para un evento de una intensidad predeterminada el tiempo musical, es decir, la velocidad del ritmo de las canciones, debe ir en correlación con la frecuencia cardíaca, especialmente si la intensidad es alta.

Visualización

La visualización se emplea mucho en psicología del deporte, y ha mostrado una gran efectividad cuando va acompañada de música, siempre y cuando vaya acorde a las necesidades de la persona que está realizando la actividad.

Lesiones deportivas

Pueden ser muy positivas tanto para generar estados de ánimo positivos como para motivar a la acción y el movimiento (mediante percusión por ejemplo).

Eficacia autopercibida

Cuando hay música aumenta la percepción de haber realizado con éxito la tarea (Schwartz, Fernhall y Plowman, 1990) y se percibe la experiencia de forma más positiva. De esta forma aumenta la percepción de disfrute y hace más probable que se repita la conducta.

Como hemos podido observar existe suficiente evidencia académica para afirmar que la música es un aliado fundamental para aumentar el rendimiento y la concentración y, en definitiva, para mejorar nuestro desarrollo personal. En cualquier caso es muy importante tener presente cuál es nuestro objetivo (relajante o estimulante) y adaptar la música a la actividad concreta que vayamos a realizar.

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