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Entrenamiento de fútbol para niños: necesidades psicológicas

Entrenamiento de fútbol para niños: necesidades psicológicas

Lo que puedes hacer por los demás no es enseñarles tus riquezas, sino hacerles ver las suyas propias”. Goethe

Entrenar a niños requiere un conocimiento específico de sus necesidades psicológicas. Únicamente los grandes clubes de fútbol tienen los recursos suficientes para permitirse el lujo de contar con expertos que apliquen técnicas de psicología infantil para potenciar su rendimiento.  En el resto de casos lo ideal es que al menos los entrenadores tengan unas nociones básicas sobre cómo entrenar e interactuar con los niños. 

Los aspectos fundamentales son: motivación e implicación, aprendizaje, evolución, desarrollo, autoconocimiento, autoestima, gestión emocional y asunción de valores (esfuerzo, constancia y trabajo). Tal y como indica Dosil (2008) si únicamente orientamos el deporte desde un punto de vista competitivo, el niño se verá inmerso en un círculo de reforzadores externos. Esto se traduce en una motivación extrínseca (premios, reconocimiento, competir). De modo que, cuando obtenemos malos resultados, el niño tiende a desmotivarse debido a la presión y  ansiedad y tiende a abandonar el deporte y el interés con más facilidad. Sin embargo si reforzamos la motivación interna (divertirse, aprender, sentir la emoción, sentir el reto) y no potenciamos tanto el premio y los resultados estamos desarrollando a los niños a ser personas. Aprenden a manejar sus emociones y progresar de forma placentera. Esta es la primera clave para entrenar a niños y desarrollar su potencial.

Entrenamiento de fútbol para niños

El niño futbolista debe aprender a manejar sus emociones, trabajar con objetivos y  ser responsable de su vida y sus metas. El entrenamiento de fútbol para niños se tiene que centrar más en el proceso de aprendizaje que en la obtención de resultados, lo que contribuye a un ejercicio relajado y consciente de la progresión y evolución del deportista.

Sesiones de entrenamiento de fútbol para niños

Estilo comunicativo del coach: el futbolista debe encontrar sus propias respuestas (método socrático) a través de preguntas orientadas por el coach. Es importante la terminología empleada, los conceptos y la complejidad de las preguntas y composición de las frases a la hora generar un rapport (enganche emocional con el niño) y una confianza óptimas. Por lo tanto el lenguaje debe ser sencillo y claro (suele ser útil emplear metáforas de animales; escabullirse como un ratón o ampliar la zancada como una avestruz).

El recomendable el uso de preguntas abiertas que permitan al niño elaborar la respuesta de forma amplia. Estas preguntas reflexivas deben servir para potenciar el autodescubrimiento. Os expongo un ejemplo práctico en un entrenamiento de fútbol:  

  • Entrenador: “Por qué no chutas a puerta?

  • Niño: No lo sé…no quiero chutar, no me gusta. Porque si no meto gol, ¿qué? fastidio al equipo

  • Entrenador: ¿Entonces, no chutas porque los compañeros te recriminan?

  • Niño: “no, no me dicen nada, pero me da miedo que lo hagan o lo piensen”

En este ejemplo el niño ha especificado su respuesta para que no se malinterpretara la información que le había dado al entrenador en la primera respuesta. Al hacerlo ha descubierto él mismo la verdadera razón que le impide chutar: el miedo. La idea es resumir con afirmaciones las respuestas que haya dado.

El estilo de preguntas puede ser variado. Podemos también exagerar su respuesta (sin ridiculizarlo para que no le de miedo en el futuro comentar sus sentimientos) o derivar causas- consecuencias de sus respuestas con el objetivo de que reflexione y realmente se haga consciente de que tiene miedo (o cualquier otro motivo que le impida tomar decisiones que le ayuden a desarrollarse). Lo importante es observar el efecto que las preguntas producen en su reflexión y sobre todo generar una relación de confianza y respeto que prevenga que el niño se sienta cuestionado. Hagamos el ejercicio con un tono amable y bajo ningún momento como reprimenda o burla. Ten en cuenta que el niño no razona como un adulto y no siempre entiende el sentido del humor en este tipo de contextos y puede sentirse inseguro o avergonzado. Ante todo, ayúdale a ganar seguridad y confianza.

Es importante que reflexionen sobre sus creencias limitantes, la estrategia del ¿y que pasa si..?. Es decir, cuestionarles qué pasaría si hicieran eso que no están haciendo porque les da miedo o porque no se les había responsabilizado de eso con anterioridad. 

Establecer objetivos es un pilar elemental en el entrenamiento con el fútbol base.  Es importante explicar en cada entrenamiento cuáles son los objetivos que se pretenden alcanzar con los ejercicios. De esa manera les vamos acostumbrando a que sean ellos quienes se marquen metas, objetivos y que pidan establecerlas.

El objetivo que establezcamos debe estar expresado en positivo (es decir, hacia lo que quieren conseguir y no hacia lo que no quieren conseguir, para no evocar el fallo que les pueda estresar), ser específico (encestar 3 canastas seguidas), alcanzable (pero que le suponga un reto), medible y evaluableUna herramienta sencilla durante el entrenamiento de fútbol con niños es que escriban sus objetivos deportivos para ese evento:

¿Qué es lo que quieren conseguir para ese partido, competición, carrera o combate? Se les pide que escriban, justo antes del partido o competición, por ejemplo durante el calentamiento, en un papel que luego van a conservar, entre 3 y 5 objetivos que ellos mismos quieran conseguir. El entrenador debe orientarlos un poco durante la explicación sobre cómo fijar estas metas y filtrarlas de modo que se cumplan los resultados antes mencionados (positivo, específico, alcanzable, retador y relacionado con lo que se haya entrenado hasta el momento). Es importante ser más bien generosos en las expectativas respecto a lo que los niños son capaces de hacer. No les pongamos barreras. Deberíamos establecer objetivos individuales y de equipo (es fundamental fomentar espíritu de equipo).

Técnicas de motivación psicológica deportiva

La tesis que desarrolla Timothy Gallwey (2006) en su libro “El juego interior del tenis” desarrolla la teoría de la dualidad de “yoes” que sirve para desarrollar la importancia del autodescubrimiento en el entrenamiento psicológico de los niños. Ésta afirma que cada deportista tiene dos fuentes de información para el ejercicio del deporte: uno es la mente (“yo” número uno) y el otro el cuerpo (“yo” numero dos). Mantiene que este “yo” número dos mantiene más información de la que creemos acerca de cómo ejecutar las acciones físicas que nos requiere el ejercicio deportivo y que se encuentra siempre a la sombra del “yo” número uno. El número uno lo mantienen tapado a base de enjuiciar el desempeño y limitando al “yo” número dos.

Este diálogo interno se focaliza en que hagamos lo que cree que hay que hacer en lugar de hacerlo simplemente. Así que lo que propone el autor es aprender a acallar al “yo” número uno  (es decir, dejar de juzgarnos) y simplemente dejar que el número dos actúe libremente durante el desempeño de la actividad. Sentir el cuerpo, cómo ejecuta la técnica y recopilar el máximo de información de cómo lo estamos haciendo. Se trata de concentrare en las sensaciones físicas cada vez que conseguimos el resultado deseado.

La tarea del entrenador es hacer que los deportistas encuentren e identifiquen esas sensaciones que experimentan cuando “te salen las cosas”, hacer que estemos pendientes de cuando se produzcan esas sensaciones.

Motivación deportiva infantil

Es uno de los aspectos más importantes en el entrenamiento. Por lo general los niños no saben gestionar bien las emociones y es fundamental enseñarles. Que aprendan a identificarlas, gestionarlas y a saber provocar emociones positivas. Las que más hay que trabajar:

Vergüenza. Es una sensación muy común y que puede llegar a bloquearlos. En ocasiones puede llevarles a evitar la situación que genera estrés y malestar. Puede llegar a evitar obtener buenos resultados. Una forma de trabajarla es restando presión al foco de atención o la importancia (tanto en el éxito como en el fracaso de su desempeño) aminorando la reacción que su entorno muestra (no sólo el del entrenador o compañeros sino incluso el del entorno, como padres, etc.).

Miedo. Ésta puede ser resultado de múltiples causas (miedo a represalias, a no conseguirlo, a defraudar, etc.). Puede llevar a no chutar, a evadirse, a ser retraído o desconfiado. Cobra especial relevancia el valor que se le atribuye al error. El entrenador debe trabajar la interpretación que el niño hace de sus errores. Tenemos que enseñarle a asumir el error como algo normal, sin que tenga una gran responsabilidad si lo comete. Siempre hay nuevas oportunidades. Lo tiene que percibir como una parte natural del proceso de aprendizaje y evolución. Y sobre todo que aprenda a que es más importante tener un error que no intentarlo. Es importante que no tenga miedo al error y que sepa que tras éste siempre se puede establecer un plan de acción para mejorar. Así el miedo al error da paso al afán de superación.

Rabia. Es de las peores. Provoca desconcentración y hace que pierdan su punto de referencia: el objetivo. Supone una barrera entre el niño y su objetivo. Tenemos que enseñarle a gestionar la rabia. Las técnicas de resolución de conflictos, de observación disociada de la situación y de ocupar posiciones perceptivas son muy útiles. Como comentario final, durante el entrenamiento de fútbol con los niños aplica siempre estos consejos:

– Empatiza 

– No desprecies lo que está sintiendo

– Mantén la calma

– Dale tiempo para la reflexión y no te muestres ansioso

Por lo tanto, además de ser un excelente futbolista y de enseñar los mejores detalles técnicos y tácticos, si quieres realmente alcanzar la excelencia y tener futuros profesionales equilibrados y motivados, aprende a aumentar el rendimiento de los más pequeños trabajando todos estos aspectos psíquicos y de su desarrollo personal. Te lo agradecerán toda la vida.

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