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10 consejos para caer bien a la gente

Consejos para caer bien a la gente

Si quieres caer bien a alguien y generar buena impresión, aprende éstas técnicas. En mi opinión hay que ser prudentes a la hora de utilizarlas porque restan naturalidad si se emplean demasiado. Simplemente empieza por integrar aquella que más te guste, con la que te sientas más cómodo. Poco a poco ve innovando e introduciendo alguna nueva. Necesitas algo de práctica y repetición continuada para incorporarlas en tu conjunto de habilidades sociales, pero ten paciencia.

10 consejos para caer bien a la gente 

1Evita las respuestas sosas, es decir, evita ser un pan si sal

Cuando estés hablando con alguien y te pregunte por las típicas preguntas personales, del tipo “¿de dónde eres”, “cómo te llamas”, etc. intenta amenizar la conversación y responder de forma original. Esto avivará la conversación y dará lugar a una situación más entretenida generando una mejor imagen en tu interlocutor. Por ejemplo si te pregunta acerca de  tu ciudad, de tu edad…puedes memorizar algunos datos para comentarlos con tus interlocutores. Luego cuando digan algo inteligente en relación a tu anzuelo, pensarás que eres alguien entretenido y un conversador excepcional. 

Lo mismo puedes hacer si te preguntan acerca de tu profesión. Intenta aportar algo de información acerca de las cosas que te preguntan, en este caso de tu trabajo. Si respondes con un escueto “soy economista”, “psicólogo”, “ingeniero”… la conversación se empobrece y no da pie a seguir conversando y saber más de lo que la otra persona hace o piensa,  y en poco tiempo buscará una escusa para irse a por unos cacahuetes o al excusado.

2. El loro adulador gusta a la gente

Esta técnica está basada en las técnicas de programación neurolingüística (PNL). Utilizar los mismos verbos, adjetivos y nombres que tu interlocutor crea una relación subliminal en éste generando una sensación de que compartes los mismos valores, actitudes, intereses y experiencias. Por lo tanto presta atención a la forma de expresarse de tu interlocutor y utiliza similares expresiones y razonamientos de forma disimulada. Verás cómo se siente identificado y generas una receptividad y simpatía que ayudará a que muestre una actitud más abierta cuando expreses opiniones.

3. No te rasques que es peor, la gente lo apreciará

Cuando tengas una conversación trascendental procura no rascarte la nariz, olvida el picor de oído, de la cabeza…o la manía de frotarte la cara o los ojos. En pocas palabras, aleja las manos del rostro porque puede resultar molesto a nuestro interlocutor, ya que transmite la sensación subliminal de no estar atentos a la conversación o incluso de estar ocultando algo.

4. Frases que generan buena impresión

Lee libros de oradores y anota citas, recoge perlas de sabiduría, elabora algunas citas de tu propia cosecha. Y procura que sean divertidas, ingeniosas, novedosas…pero sobre todo utilízalas en el contexto adecuado y que sean pertinentes.

5. Ve a por lo que quieres

Esta técnica sirve para cualquier contexto social. Si estás en un evento, en un cóctel o en una fiesta, no esperes a que llegue el momento en el que se te acerque alguien especial. Escoge tú, no esperes a que te escojan. Se acabaron las esperas y los trenes que no se detienen. ¡Ve a por lo que deseas!

6. El tú por delante, deja el yo por un rato

Generalmente estamos muy acostumbrados a hablar de nosotros mismos. Siempre yo, yo y yo…y más yo. Normalmente esas personas nos resultan pesadas y algo narcisistas. En cambio a la gente le encanta que hablemos de ellas. Alimentamos su ego, algo que a todo ser humano le gusta por lo general. Si esparces el tú a lo largo de una conversación atraerás inmediatamente la atención de quien te escucha (y si no percibes que no está prestando mucha atención, prueba a hacerlo). Apelas a su amor propio.

7. Rumores que alagan 

Si quieres alagar a alguien, es mucho mejor que lo reciba a través de terceras personas. Cuando lo hacemos directamente siempre puede existir la sospecha de que intentamos hacer méritos., que tenemos algún interés, etc.

8. La chuleta de ego para impresionar a la gente

Después de hablar con alguien al que hayas conocido en una fiesta o evento, anota en el reverso de su tarjeta (o de su contacto si lo tienes) los datos de la conversación. Procura que en la misma puedas haber intercambiado alguna información que pueda resultar atractiva en el futuro, como su restaurante, película o deporte favorito. También a quién admira, dónde se crió, a qué universidad fue o quizá un chiste o broma que gastó. La próxima vez que hables con él menciona alguna de estos datos para generar un ambiente de camaradería.

9. El boomerang 

Cuando, durante una conversación con varias personas, alguien interrumpa al que estaba hablando, deja que juegue a tu favor. Deja que la conversación transcurra de forma natural, con la bobada de turno de uno y el comentario ocurrente del otro. Luego cuando el grupo termine al poco tiempo, dirígete a quien ha sufrido la interrupción y anímale a que continúe con su historia rememorando por dónde se había quedado. ¿qué ocurrió después de que…”.

10. Minuto de gloria

Sabías que el cerebro de una mujer es capaz de crear una percepción fiable al 80% de su interlocutor en 40 segundos? ¿Y que un hombre tarda 80 segundos? En psicología a esto se le llama el efecto de primacía. Quiere decir que el primer efecto que nos causa una persona a la que acabamos de conocer tiene un significado muy importante en la percepción de nuestro interlocutor.

Por lo tanto en este primer minuto intenta generar la mejor impresión posible. Pronuncia tu nombre de forma fácil y comprensible y a un ritmo algo más lento de lo habitual para intentar darle un poco más de énfasis. Ten claro también que todas las personas somos esclavos de nuestros prejuicios, clichés…y por ello es muy probable que pueda tener prejuicios hacia nuestra persona por distintos motivos. Pero esto no tiene por qué ser malo. Al contrario. Juega y saca provecho de ello. Por ejemplo, si eres joven, vende tu experiencia. Si eres mayor, tu capacidad de innovación y de reinventarte. Si eres catalán, generoso…no se trata de exagerar estos rasgos sino de asociar ambos términos.

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